El Astrónomo Errante

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M2: El cúmulo solitario

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M 2

Este cúmulo globular fue descubierto por Jean-Dominique Maraldi en 1749. Fácil de localizar, en la constelación de Acuario sobre su estrella Beta, entretejiendo el pobre cielo que le circunda (AR: 21h 33m, DEC: -00º 49’), es un objeto que merece la pena ser observado.

Messier lo observó nuevamente el 11 de septiembre de 1760 anotando lo siguiente: “ Nebulosa sin estrella alguna en la cabeza de Acuario; el centro es brillante y la luz que la rodea es redonda. Recuerda a la bella nebulosa que se encuentra entre la cabeza y el arco de Sagitario. Se ve muy bien con un telescopio de dos pies. Está colocada sobre el paralelo de Acuario.”

Este objeto, asequible a cualquier telescopio por pequeño que sea, esta situado a algo más de 36.000 años luz y contiene unas 150.000 estrellas. Podríamos estimar su diámetro entre 150 y 170 años luz, encontrándose más allá del centro galáctico. Al observarlo, nos llama la atención un núcleo muy brillante que se pierde hacia el exterior, llegando a fundirse con el fondo oscuro sus bordes difusos, resaltando lo evidente de su belleza.

Su magnitud aparente es de 6,5 y su diámetro aparente puede variar de 6’ a 9’ de arco, dependiendo del telescopio utilizado, pero en fotografías llega a extenderse unos 12’ de arco.

Sus estrellas más brillantes son gigantes rojas y amarillas de magnitud 13. Ya Herschel anotó: “Una bella nebulosa rodeada por estrellas que parecen finísimos granos de arena”.

El cúmulo contiene más de veinte variables conocidas, muchas del tipo RR Lyrae cuya variación de brillo es corta y otras del tipo II (W. Virginis).

Una de esas variables es una RV Tauri, de las pocas encontradas en cúmulos globulares, cuya magnitud varia de magnitud 12,5 a 14 en un periodo que va de los 67 a los 69 días y fue descubierta por el astrónomo aficionado francés A. Chevremont.

Personalmente me encantan los cúmulos globulares. Cientos de miles de estrellas unidas entre sí por la gravedad de sus componentes y unidas desde su nacimiento en la misma nube de gas y polvo. En este cúmulo como en todos, la densidad de estrellas aumenta según nos aproximamos a su núcleo, posibilitando la colisión entre ellas. Se trata de estrellas viejas, de las denominadas Población II, restos supervivientes de las primeras etapas de existencia de la Vía Láctea.

M2, es ya localizable con unos simples prismáticos como una mancha borrosa, pero su belleza aumenta al discernir algunas de sus componentes con un telescopio. Aunque sus estrellas son débiles, estos soles son de mayor luminosidad que nuestro Sol. Nuestra estrella se perdería si se situara dentro del mismo, en una inapreciable estrella de magnitud 20.

Bello, luminoso e irregular, nos parece caminar blindado contra las amenazas gravitatorias externas, en su solitario devenir por la constelación de Acuario.


 
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