El Astrónomo Errante

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Guía de Observación de Objetos Difusos de Cielo Profundo 5. La Sesión de Observación.

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Llegó la hora de la verdad. Estamos en el lugar de observación cuando aún es de día, con tiempo suficiente para montar el equipo. Nos aseguramos de que todo funciona debidamente. Colimamos, alineamos buscadores, ponemos el telescopio en estación,… Cuando la noche cae empiezan a brillar las primeras estrellas.

Desde este momento está terminantemente prohibido encender luces que no sean rojas y de baja intensidad. Recordemos anular las luces internas de los coches incluidas las de los maleteros. Recomiendo apagar también las luces de los teléfonos móviles. Una llamada de un compañero rezagado que pregunta por nuestra situación exacta dará al traste con nuestra adaptación a la oscuridad.

Aprovechemos estos momentos para ubicar las constelaciones principales y aquellas áreas donde se sitúan los objetos que vamos a observar esa noche. Para los principiantes será muy útil un planisferio.  Después de un año completo de observaciones constantes ya conoceremos el cielo y no lo necesitaremos. Repasemos el plan de observación.

Ejemplo de plan de observación

Esperamos a que llegue el crepúsculo astronómico. En verano, mientras todavía hay luz, podemos aprovechar para cenar. En invierno, la noche cae rápidamente y deberemos hacer un alto en la observación para el avituallamiento.
Estamos listos. ¡Qué empiece la función!

Búsqueda de Objetos

Lo primero que debemos hacer es “meter” el objeto a observar en el campo del ocular. Para ello se utilizan varias técnicas. Todas pasan por saber encontrar alguna estrella brillante. Incluso para las monturas computerizadas se debe realizar la puesta en estación apuntando a una, dos o tres estrellas según el caso. Aunque parezca innecesario, voy a describir como se hace. He visto a muchos con telescopios recién comprados que no saben hacerlo, por lo que creo que no está de más.

Primero movemos el telescopio hacia la zona donde se encuentra la estrella. Esto que parece fácil, no lo es tanto, sobre todo si se tiene un newton sobre montura Dobson. Para ayudarnos, recomiendo usar un buscador de punto rojo o similar. Yo me he acostumbrado a usarlo y no se apuntar sin él. Cuando tengamos la estrella en el punto rojo o en el centro de los círculos o cruceta o lo que sea que tenga nuestro buscador, pasamos al buscador con aumentos y repetimos la operación de centrar la estrella en él. Entonces tendremos la estrella centrada en el ocular. Si no es así, debemos revisar el alineado de los buscadores.

Para observar los objetos de cielo profundo, aquellos afortunados que posean monturas computerizadas únicamente tendrán que seleccionar el objeto en el mando o, en su defecto, introducir las coordenadas del mismo. Sencillo y rápido, siempre que se haya realizado una correcta puesta en estación.

Si disponemos de una montura ecuatorial, podemos usar los círculos graduados. Es un método poco preciso pero que no da malos resultados si lo hacemos con cuidado. El método es sencillo, se apunta a una estrella cercana al objeto a buscar, se sitúan los círculos graduados en las coordenadas de la estrella y se mueve el telescopio hasta alcanzar las coordenadas del objeto a encontrar. Cuando los círculos son digitales, los resultados suelen ser bastante buenos. Si la montura es de baja calidad, lo mejor es que ni lo intentéis. Este método tiene el inconveniente de que necesitamos conocer las coordenadas de las estrellas de referencia y de los objetos.

Si no se dispone de estos instrumentos, no tenemos las coordenadas o falla algo en el equipo, debemos buscar “a mano”. El “star hopping” es un método consistente en ir saltando de estrella en estrella hasta llegar al punto deseado. No es complicado si se practica con serenidad y sin aturullarse. Una semana antes del fallido Maratón Messier de este año, convoqué una sesión de observación para aprender este método. Creo que todos los que estuvieron allí lo aprendieron sin dificultad. No es mérito mío, únicamente se lo tomaron con sosiego, sin prisas, pensando en cada paso que daban y porqué lo daban. Es mucho más sencillo de lo que parece.

Recomiendo a todos que lo practiquen aunque se disponga de monturas computerizadas. Es la mejor manera de conocer el cielo, ya que requiere un estudio previo de las cartas estelares y su uso en campo, es entretenido, divertido y supone un reto en los objetos débiles y una vez aprendido, no se olvida.

Si no conocemos este método, un fallo en los equipos acabaría nuestra sesión de observación y estos fallos se dan con relativa frecuencia. Puede ser que no haya una correcta alineación a la Polar o un buen ajuste del equipo (imperfecciones en los engranajes) con lo que el uso de círculos graduados es sumamente impreciso o se pueden agotar las baterías, fácil con temperaturas muy bajas donde su rendimiento se ve extremadamente mermado.

Star Hopping

Como ya he indicado antes, para este sistema necesitamos un buen buscador y, además, unas buenas cartas estelares. Cuando di mis primeros pasos en la observación, el primer problema lo encontré con las cartas disponibles en el mercado que eran o muy grandes o muy pequeñas, en ambos casos, difíciles de manejar. Decidí entonces confeccionar mis propias cartas celestes para la localización y estudio de los objetos. Son cartas individualizadas para cada objeto y de un tamaño apropiado. Nunca un objeto se localiza en el borde una hoja, lo que nos obligaría a pasar de carta en carta una y otra vez. Cada hoja incluye tres cartas mostrando lo que se ve a simple vista, lo que se ve por el buscador y lo que se ve por el ocular. Cada una incluye estrellas de magnitudes apropiadas al instrumento con se observan, el ojo, el buscador y el telescopio, hasta magnitud 6, 10 y 15 respectivamente. He añadido una foto que nos da una idea de lo que debemos ver y de esta forma asegurarnos que realmente estamos observando el objeto seleccionado. Yo utilizo hojas sueltas metidas en fundas de plástico para carpetas de anillas. De esta manera las voy cogiendo de una en una, lo que es muy cómodo cuando se está delante del telescopio. La funda de plástico las preserva de la suciedad y la humedad y me permite guardarlas. En cuanto confeccioné las primeras cartas empecé a ordenarlas por sesiones de observación. En este mismo portal, publico todos los meses un plan de observación en el que se incluyen estas cartas.

Ejemplo de carta de observación

Debemos conocer el campo que abarca el buscador y los diferentes oculares para poder identificarlo en las cartas y la magnitud de la estrella más débil que vemos con el buscador y el telescopio. Para determinar el campo, busquemos dos estrellas que estén en posiciones diametralmente opuestas dentro del campo observado y midamos su distancia en las cartas. A veces es difícil encontrar ese par de estrellas. Un método más preciso es apuntar a una estrella que se encuentre cerca del ecuador celeste, como una del cinturón de Orión, Procion, Spica, Altair,… Situémosla en el extremo Este del campo. Apaguemos el seguimiento (si lo tenemos). El tiempo en segundos que tarda en atravesar el campo diametralmente - de Este a Oeste, claro - dividido entre 240 nos da el diámetro del campo en grados. Si lo dividimos entre 4 nos da el resultado en minutos de arco. También podemos calcularlo ya que el campo real es el campo del ocular dividido entre los aumentos.

La magnitud máxima alcanzable depende del lugar de observación y varía de una noche a otra e incluso en la misma noche (ver el artículo anterior de la serie). Se calcula por simple comparación con las cartas, que debieran contener estrellas hasta esa magnitud.

Las imágenes producidas por buscadores y telescopios pueden estar invertidas y/o tener simetrías. Las inversiones son fáciles de solucionar orientando la carta correctamente, es decir, girando la carta hasta que quede en la misma posición que la vemos por el buscador u ocular. Las simetrías son algo más complicadas. Primero debemos identificar el eje de simetría y después realizar la simetría mentalmente. También se pueden imprimir o fotocopiar las cartas sobre hojas de trasparencias y darles la vuelta, o escanearlas y hacer la simetría necesaria con un programa de retoque fotográfico.

La metodología para la búsqueda de objetos por medio de saltos es sencilla:

  1. Tomemos una estrella de referencia (estrella guía) visible a simple vista que esté cerca del objeto a buscar y centrémosla en el buscador.
  2. Reconozcamos el campo mostrado en el buscador y contrastémoslo con las cartas.
  3. Orientemos la carta en la dirección adecuada.
  4. Debemos ahora encontrar una o varias estrellas dentro del campo del buscador, que estén reflejadas en las cartas y en dirección a nuestro objetivo.
  5. Centrémosla de nuevo en el buscador.
  6. Repitamos los tres pasos anteriores hasta mostrar el objeto de nuestra búsqueda o llegar a la zona donde está ya que dependiendo del brillo del objeto se verá o no.

Si el objeto se ve en el buscador, centrémoslo y entonces estará visible en el ocular. Si el objeto no se ve en el buscador y somos capaces de identificar la zona donde se encuentra, entonces centremos la zona y se verá en el ocular (siempre que sea visible con nuestro instrumento con las condiciones atmosféricas reinantes). Si no reconocemos la zona del objeto o no tenemos suficientes estrellas de referencia para asegurar que estamos en ella, se han de repetir los mismos pasos en el ocular de más larga longitud focal que dispongamos (pocos aumentos), partiendo la estrella más cercana al objeto a la que hayamos llegado buscando por el buscador. Esto ocurre rara vez y normalmente no es necesario buscar los objetos en el ocular.

Al principio esta técnica puede parecer difícil. Paciencia, tomémonos el tiempo que sea necesario en cada uno de los pasos. No nos desesperemos. Empecemos con objetos fáciles de encontrar que estén cerca de la estrella de referencia inicial. Si estamos muy perdidos, descansemos cinco minutos y volvamos a intentarlo o busquemos la ayuda de un compañero más experimentado. Cuando conseguimos encontrar nuestros primeros objetos nos damos cuenta de lo fácil que resulta.

Una serie de técnicas sencillas nos serán de gran ayuda a la navegación:

  • Usar un plantilla para el buscador y los oculares. Se pueden realizar de cartulina con agujeros del tamaño que tiene el buscador y los oculares en las cartas o, mejor aún, dibujando círculos concéntricos del tamaño necesario en un acetato transparente. La cartulina te ayuda a no perderte en las estrellas que se tiene alrededor de la estrella guía y facilita el orientar la carta, pero oculta las estrellas de los siguientes pasos y se hace difícil saber si vamos en la dirección correcta. Muchas veces tendremos que quitarla para mirar debajo y esto puede hacer que nos perdamos. Mejor usar la plantilla transparente.
  • En telescopios con monturas ecuatoriales, alinear la cruceta del buscador en las direcciones Norte-Sur y Este-Oeste celestes. Si paramos el seguimiento, las estrellas se desplazan hacia el oeste. Nos permite orientar bien las cartas y saber hacia que dirección nos dirigimos. En monturas altacimutales, esto no se puede aplicar ya que la orientación de la cruceta variará según la zona del cielo a la que miremos. En estos casos es mejor orientarla en las direcciones vertical y horizontal, que son los movimientos naturales del instrumento.
  • Apuntar el recorrido realizado. Si nos perdemos, podemos empezar de nuevo con el camino ya aprendido. Se puede dibujar a lápiz sobre la carta o escribir las magnitudes, distancias y direcciones de los saltos entre estrellas. Las direcciones se apuntan siguiendo el método del reloj (12 arriba, 6 abajo, 3 derecha, 9 izquierda) y las distancias en partes del campo del buscador.
  • Usar en cada salto la estrella o grupo de estelas más brillantes o prominentes disponibles aunque se requieran saltos adicionales. No siempre el camino más sencillo y rápido es la línea recta.
  • Usar reglas geométricas para esquematizar el campo y las direcciones como, por ejemplo, entre dos estrellas, en línea con dos estrellas, en el cruce de 2 líneas marcadas por 4 estrellas, formando triángulo con 2 estrellas, formando paralelogramo con 3 estrellas,…

Si los movimientos del telescopio los realizamos a mano, sin la ayuda de motores o sin mandos, como ocurre con los Dobson, nunca usemos el buscador como “asa” ya que lo descentraremos. Es instintivo, cuando miramos por el buscador, cogerlo para desplazar el telescopio. Debemos evitarlo. Acostumbrémonos a coger directamente el tubo.

A comienzos de la primavera, muchos aficionados realizamos el llamado Maratón Messier. Consiste en visualizar en una sola noche todos los objetos del catálogo de Messier sin la ayuda de sistemas computerizados ni círculos graduados, únicamente con la ayuda de unas buenas cartas. Por supuesto que este ejercicio no sirve para el estudio de los objetos de cielo profundo, sino para probar nuestra pericia como cazadores de objetos. Soy de la opinión de que cualquiera puede realizarlo completo si se ha practicado la técnica del “star hopping”.

Técnicas de Observación

En nuestras primeras observaciones sentiremos un ansia irrefrenable por ver más y más objetos, dedicándonos a mirar sin observar. Más tarde o más temprano nos daremos cuenta de que la observación más pausada es la más placentera.

La primera regla para la observación de cielo profundo es conseguir la máxima adaptación de los ojos a la oscuridad y no perderla nunca. Nuestra pupila se dilata cuando pasamos de la luz a la oscuridad total en pocos segundos, lo que incrementa notablemente nuestra sensibilidad, dándonos una falsa sensación de visión nocturna. Pero la verdadera adaptación a la oscuridad es producida por la rodopsina, una sustancia que se encarga de incrementar la sensibilidad de los receptores del ojo. Una vez iniciada la producción de rodopsina, se consigue una buena adaptación a la media hora, si bien no es completa hasta un par de horas después. Muchos observadores os habréis dado cuenta de que a mitad de la noche parece que ha aumentado la contaminación lumínica del lugar. No es así, es que hemos llegado a la máxima adaptación a la oscuridad y todo parece más brillante.
Durante las horas previas a la observación, es conveniente no exponer los ojos a grandes fuentes de luz, por ejemplo, llevando gafas del sol. La adaptación a la oscuridad será más rápida.

Usemos una linterna roja de baja luminosidad para leer las cartas. Incluso esta luz nos deslumbrará un poco. Debemos permanecer mirando por el ocular hasta que volvamos a alcanzar la máxima adaptación (un par de minutos). Muchos aficionados observan por un ojo y consultan las cartas con el otro, cerrándolos alternativamente. A mi entender, es un poco exagerado. Repito, de baja intensidad. Alguno creen que con llevar luz roja es suficiente y se traen las luces de la discoteca. Yo uso una linterna frontal con dos grupos de LEDs rojos, uno más intenso para recoger y no molestar a los vecinos y otro mucho más débil para leer las cartas. Nunca de debe apuntar a nadie a la cara ni con la luz roja más débil. Esto parece obvio pero muchas veces no nos damos cuenta y si estamos varios en un telescopio compartiendo observación, miramos a la persona que mira por el telescopio en ese momento y le da la luz roja directa.

Hay que protegerse de la incidencia directa de luces parásitas con pantallas. Usar una capucha grande o trapo oscuro para cubrirnos la cabeza nos servirá mientras miremos por el ocular, pero perderemos algo de adaptación a la oscuridad si miramos al los alrededores. Esto nos obliga a estar mirando por el ocular durante más tiempo, un par de minutos, mientras volvemos al grado máximo de adaptación.

No conviene intercalar en nuestra lista de observación, objetos muy luminosos como los  planetas. Dejémoslos para el principio y/o el final de la noche, así no perderemos la adaptación.

Todos poseemos un ojo mejor que otro para la observación. Debemos descubrir cual es el nuestro. No tiene nada que ver con que seamos diestros o zurdos (yo soy zurdo y uso el ojo derecho). Para conocerlo hay un truco que en general suele funcionar. Con los dos ojos abiertos estiramos el brazo y con el dedo pulgar tapamos un objeto distante. Cerramos alternativamente un ojo y otro. Aquel ojo con el que sigamos viendo tapado el objeto será nuestro ojo “bueno”. Esto se debe a que tenemos un ojo maestro y el otro nos sirve para obtener la sensación de profundidad.

Aquellos que usamos gafas, no debemos observar a través del telescopio con ellas a no ser que las necesitemos para corregir el astigmatismo. Cualquier otra deficiencia visual es corregida por la propia óptica del instrumento enfocando correctamente. Si las usas, adquiere lentes con tratamientos antirreflejantes y usa oculares con 15 o más milímetros de relieve ocular. La verdad es que los usuarios de lentes correctoras tenemos un pequeño problema ya que estar toda la noche poniéndote y quitándote las gafas es bastante incómodo, cuando no las dejas encima de la mesa o la silla (alguna vez me he sentado encima de ellas) y luego no sabes dónde las has dejado y tardas unos minutos en encontrarlas en la oscuridad. Una solución es un cordón para colgarlas al cuello o usar lentes de contacto de un solo uso.

Para evitar la fatiga ocular, debemos mantener abiertos los dos ojos. A muchos nos es difícil centrarnos en la imagen que nos ofrece el telescopio si tenemos el otro ojo abierto, sobre todo si en el entorno hay algo de luz, lo cual ocurre casi siempre. La solución es hacer de pirata y ponerse un parche en el ojo que no usamos y mantenerlo abierto ya que aunque esté tapado, instintivamente lo cerramos.

Existen en el mercado dispositivos ópticos binoculares que permiten ver por ambos ojos. Las ventajas de ver con los dos ojos ya las hemos comentado cuando hablamos de los prismáticos en un artículo anterior: la visión es mucho más cómoda, la fatiga es menor, el cerebro procesa mejor la imagen que llega por los dos ojos y la sensación de profundidad da a los objetos una claridad superior. El problema es que son dispositivos caros a lo que hay que sumar que debemos duplicar el número de oculares (necesitamos uno para cada ojo). Si os decidís por adquirir uno, probad antes que es válido para vuestro equipo ya que algunos portaoculares no tienen suficiente recorrido para enfocar con ellos.

La visión lateral o desviada es una técnica que se usa frecuentemente en la observación de objetos débiles. Se trata de colocar el objeto fuera del centro de nuestra retina, donde la sensibilidad a la intensidad (que no al color) de la luz es mayor. La mayoría de los observadores colocan el objeto a observar hacia arriba y hacia la nariz, aunque otros prefieren otras direcciones. Es cuestión de probar y usar la que más cómoda nos resulte y mejor visión obtengamos. Esta técnica requiere algo de práctica y termina volviéndose instintiva.

Golpear ligeramente el tubo para que vibre  combinado con visión lateral, hace que aparezcan objetos débiles que antes no veíamos. El ojo es más sensible al movimiento en la oscuridad. Realmente es el cerebro el que interpreta mejor las señales. Mover el ojo en vez del tubo, no es una buena técnica. Lo realmente efectivo es la rápida vibración en la misma zona del ojo. Esta técnica no es válida para ver detalles más débiles en nebulosas o galaxias. Lo que ganamos en luminosidad lo perdemos con el movimiento.

Contener la respiración baja la oxigenación del ojo empeorando la visión. Respiremos normalmente. Algunos autores dicen que respirar rápidamente mejora la visión. La respiración agitada no significa necesariamente mayor oxigenación.

El alcohol no le va bien a la visión nocturna, ni la nicotina, ni otros excitantes, ni el bajo contenido de azúcar en la sangre. Por lo tanto, no bebamos alcohol, no fumemos y no pasemos hambre. El fumar tiene otro problema añadido, al encender el cigarrillo nos deslumbramos con la llama del mechero, nosotros y nuestros compañeros. Si no podemos refrenar el ansia de fumar, es mejor usar el encendedor del coche que no tiene llama.

La falta de vitamina A es una causa de mala visión. En una dieta normal, nadie tiene esta carencia. No es necesario comerse un kilo de zanahorias antes de una observación.

El sueño y el cansancio inciden notablemente sobre la vista. Las pastillas contra el sueño y otras drogas también perjudican la vista. Si se nos nubla la vista por el sueño, lo mejor es echar una cabezadita o dejarlo para mejor ocasión.

Hemos de dedicar suficiente tiempo para observar todos los detalles del objeto. Aunque el ojo en la oscuridad tiene una retentiva muy baja, nuestro cerebro procesa mejor las señales que le llegan durante unos segundos al mismo conjunto de receptores. Lo que al principio puede ser una macha borrosa puede albergar detalles realmente impresionantes.

Perseveremos en los objetos débiles, casi en el límite de nuestro instrumental. En una noche con mucha turbulencia puede presentarse ese momento en que por un instante la atmósfera se pare y seamos capaces de ver esa mancha pequeña y difusa que es el objeto a observar.

Para encontrar un objeto, siempre debemos empezar usando el ocular que nos de el mayor campo de visión, pues facilita la localización. Mayor campo de visión no coincide necesariamente con mayor focal. El campo de real proporcionado por un ocular viene dado por el campo real del ocular dividido entre el número de aumentos. Como el número de aumentos es la focal del telescopio entre la focal del ocular, se puede dar el caso de que un ocular con mayor campo y focal más corta nos de mayor campo real que otro ocular con menor campo y mayor focal.

Acto seguido debemos aplicar el ocular que más luz nos de, es decir, el que mayor pupila de salida tenga. La pupila de salida es el diámetro del telescopio por la focal del ocular dividido entre la focal del telescopio. Como se puede calcular, ahora sí será el ocular de mayor focal. Con los oculares de gran campo puede pasar lo contrario, que perdamos luz porque la pupila de salida sea demasiado grande, más grande que la pupila de nuestro ojo.

Podemos pasar entonces a aplicar mayores aumentos. Utilizar oculares de focal más corta tiene dos funciones. Al dar aumentos se pueden ver más detalles en los objetos, pero se oscurece la imagen, tanto la del objeto a observar como el fondo del cielo. El resultado será que obtendremos imágenes más contrastadas y podremos ver objetos y detalles más débiles. Llegará un momento en que al amplificar la imagen ya no mejore más pues baje demasiado el brillo. Para esto no hay una regla fija. Unos objetos admiten más aumento y otros menos, dependiendo de su magnitud, brillo superficial y contraste. No hay más remedio que probar.

Por último comentar que conjunto formado por el detector, el ojo, y su central de proceso, el cerebro, se va adquiriendo destreza con la práctica. Un observador bien adiestrado percibirá objetos, detalles y formas que el neófito será incapaz de detectar. El primer gran salto lo notaremos cuando adquiramos suficiente dominio sobre el manejo de nuestro instrumento. El segundo, cuando consigamos estar mirando el mismo objeto durante más de 5 minutos seguidos. El tercero, cuando nuestro cerebro sea capaz de reconocer todos los detalles de lo que estamos viendo.


 
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